Cuando una pareja se separa, la conversación suele girar en torno a los bienes: la casa, el coche, las cuentas. Pero las deudas también se reparten, y a menudo generan más conflicto que el patrimonio. Entender cómo funcionan las deudas en el divorcio es fundamental para evitar sorpresas desagradables después de firmar.
Lo primero: el régimen económico matrimonial
El punto de partida es el régimen económico del matrimonio, porque de él depende casi todo.
Régimen de gananciales
Es el más habitual en España. En este régimen, todo lo adquirido durante el matrimonio —bienes y deudas— pertenece a ambos cónyuges a partes iguales. Las deudas contraídas para atender las necesidades familiares son deudas comunes, independientemente de quién las firmó.
Régimen de separación de bienes
Cada cónyuge es responsable de sus propias deudas. Lo que uno debe, lo debe él solo, salvo que ambos hayan firmado conjuntamente el contrato o el préstamo.
Régimen de participación
Menos frecuente. Funciona como separación de bienes durante el matrimonio y como gananciales al disolverse.
Si no sabes en qué régimen estás, puedes consultarlo en las capitulaciones matrimoniales firmadas ante notario, o comprobarlo en el Registro Civil.
Deudas comunes y deudas privativas
Dentro del régimen de gananciales, hay que distinguir entre deudas comunes y deudas privativas.
Son deudas comunes, entre otras:
- La hipoteca de la vivienda familiar
- Los préstamos para gastos del hogar o de la familia
- Las deudas contraídas por uno de los cónyuges con el consentimiento del otro
- Las deudas generadas en el ejercicio de la potestad doméstica
Son deudas privativas:
- Las contraídas antes del matrimonio
- Las deudas personales sin relación con la vida familiar
- Las originadas por un delito o una conducta exclusivamente personal
La distinción importa porque las deudas comunes se liquidan con el patrimonio ganancial, mientras que las privativas son responsabilidad exclusiva de quien las generó.
Qué pasa con la hipoteca
Es la deuda que más preocupa en la mayoría de los divorcios. Si ambos cónyuges firmaron el préstamo hipotecario, los dos siguen siendo responsables ante el banco aunque el juez atribuya el uso de la vivienda a uno solo de ellos.
El convenio regulador puede establecer que uno de los dos se hace cargo de la hipoteca, pero eso es un acuerdo entre las partes: el banco no está obligado a liberarle al otro de la deuda si no lo aprueba expresamente. Para salir del préstamo, lo habitual es novación hipotecaria —el banco acepta que uno de los dos asume la deuda en solitario— o venta del inmueble y cancelación del préstamo.
Las deudas con terceros: el banco no entiende de divorcios
Este es uno de los puntos que más sorprende. Si ambos firmaron un préstamo, el acreedor —sea un banco, una empresa o un particular— puede reclamar la deuda a cualquiera de los dos, con independencia de lo que diga el convenio de divorcio.
Que el convenio establezca que tu ex se hace cargo de una deuda no te protege frente al banco si él no paga. El banco irá contra quien firmó, y eso incluye a quien el convenio supuestamente eximía. Por eso es fundamental regularizar las deudas con los acreedores durante el proceso de divorcio, no solo entre las partes.
Cómo se liquidan las deudas en la práctica
En el régimen de gananciales, al divorciarse hay que liquidar la sociedad de gananciales: se suman los bienes comunes, se restan las deudas comunes, y el resultado se reparte entre los dos.
Si las deudas superan a los bienes —el pasivo es mayor que el activo—, cada cónyuge responde con su patrimonio privativo de la mitad de esa deuda.
Preguntas frecuentes
¿Puedo negarme a pagar una deuda que firmó solo mi ex?
Depende del régimen y del tipo de deuda. En gananciales, si la deuda es común, ambos responden. Si es privativa, solo responde quien la contrajo.
¿Las deudas anteriores al matrimonio se comparten?
No. Las deudas previas al matrimonio son siempre privativas, aunque luego se haya casado en gananciales.
¿Qué pasa si mi ex acumula deudas justo antes del divorcio?
Si hay indicios de que uno de los cónyuges ha contraído deudas de forma fraudulenta para perjudicar al otro, es posible impugnarlas judicialmente.
Las deudas en el divorcio pesan tanto como los bienes, y a veces más. Ignorarlas o dejarlas para después no las hace desaparecer: las complica. Si estás en medio de una separación, hablar con un abogado especializado en derecho de familia antes de firmar cualquier cosa es la decisión más inteligente que puedes tomar en un momento en el que ya hay suficiente presión encima.

Somos Inma y Cristina, abogadas con más de 25 años de experiencia trabajando juntas en Abogadas Asociadas, un despacho cercano y comprometido con las personas. Inma está especializada en derecho civil, familia y sucesiones, y trabaja tanto en el ámbito judicial como en mediación para la resolución de conflictos. Cristina se centra en el área empresarial, financiera y tributaria, asesorando a particulares y empresas en herencias, planificación patrimonial y gestión fiscal. Juntas formamos un equipo complementario que ofrece un asesoramiento jurídico sólido, práctico y personalizado.
