por Abogadas Asociadas | Oct 15, 2026 | Sin categoría
Un divorcio ya implica tomar decisiones importantes, pero cuando hay hijos en común surgen muchas más preguntas: ¿con quién vivirán?, ¿cómo se organizarán las vacaciones?, ¿quién pagará sus gastos? o ¿qué ocurre con la vivienda familiar?
Si estás pensando en divorciarte, conocer los pasos del procedimiento y las decisiones que tendrás que tomar puede ayudarte a afrontar el proceso con más tranquilidad. No se trata solo de poner fin al matrimonio, sino de establecer una nueva organización familiar que tenga en cuenta las necesidades de todos, especialmente las de los menores.
En esta guía te explicamos cómo funciona un divorcio con hijos en España, cuánto puede durar y qué aspectos conviene preparar antes de iniciar el procedimiento.
¿Qué implica divorciarse cuando hay hijos?
El divorcio disuelve legalmente el matrimonio, pero no pone fin a las responsabilidades de los progenitores respecto a sus hijos. Ambos deben seguir atendiendo sus necesidades y tomando las decisiones que les correspondan.
Por eso, además de solicitar el divorcio, es necesario regular cuestiones como:
- La guarda y custodia: cómo se organizará la convivencia de los hijos con cada progenitor.
- El régimen de visitas y estancias: cuándo estarán con el progenitor con quien no convivan habitualmente, si corresponde establecerlo.
- La patria potestad: quién toma las decisiones importantes relacionadas con su educación, salud y bienestar.
- La pensión de alimentos: cómo contribuirá cada progenitor a los gastos de los hijos.
- El uso de la vivienda familiar: quién podrá seguir viviendo en ella, teniendo en cuenta las circunstancias del caso.
- Las vacaciones y fechas especiales: cómo se repartirán los periodos vacacionales, los cumpleaños y otras celebraciones.
Estas cuestiones suelen recogerse en el convenio regulador cuando existe acuerdo entre los progenitores. Si no lo hay, será el juzgado quien determine las medidas correspondientes.
¿Cuáles son los pasos para divorciarse con hijos?
El procedimiento depende, principalmente, de si ambos cónyuges están de acuerdo con las condiciones del divorcio.
1. Divorcio de mutuo acuerdo
Cuando ambos cónyuges están de acuerdo en divorciarse y en las medidas que regularán la situación familiar, pueden tramitar un divorcio de mutuo acuerdo.
Estos son los pasos habituales:
1. Buscar asesoramiento legal. Un abogado puede explicar las opciones disponibles y ayudar a preparar una propuesta que tenga en cuenta las necesidades de los hijos y la situación económica de ambos progenitores.
2. Preparar el convenio regulador. Es el documento que recoge los acuerdos sobre custodia, estancias, pensión de alimentos, vivienda y demás cuestiones aplicables. Debe ser suficientemente claro para evitar conflictos posteriores.
3. Presentar la demanda de divorcio. Se presenta ante el juzgado competente junto con la documentación necesaria y la propuesta de convenio.
4. Ratificar el acuerdo y revisar las medidas. Los cónyuges deberán confirmar su voluntad de divorciarse y, cuando haya hijos menores, las medidas serán examinadas para comprobar que respetan su interés superior. También intervendrá el Ministerio Fiscal cuando legalmente corresponda.
5. Obtener la resolución judicial. Si se cumplen los requisitos y las medidas son aprobadas, el procedimiento finalizará con la resolución correspondiente.
En los divorcios de mutuo acuerdo, los cónyuges pueden compartir abogado y procurador cuando legalmente proceda.
2. Divorcio contencioso
Si uno de los cónyuges quiere divorciarse, pero no existe acuerdo sobre la custodia, la pensión, la vivienda u otras medidas, será necesario acudir a un procedimiento contencioso.
En este caso, el proceso suele incluir:
- La presentación de la demanda por uno de los cónyuges.
- La contestación de la otra parte.
- La aportación de documentos y pruebas.
- La celebración de una vista, cuando corresponda.
- La resolución judicial que establece las medidas aplicables.
Cada parte debe contar con su propia defensa y representación procesal, en los términos exigidos por la ley.
Aunque no exista acuerdo inicial, durante el procedimiento todavía es posible alcanzar acuerdos sobre algunas o todas las medidas. Si se logra, pueden evitarse determinadas controversias y facilitarse la resolución del conflicto.
¿Cuánto tarda un divorcio con hijos?
No existe un plazo único para todos los divorcios. La duración depende de la complejidad del caso, de si hay acuerdo entre los cónyuges, de la documentación necesaria y de la carga de trabajo del juzgado.
En un divorcio de mutuo acuerdo, el procedimiento suele ser más ágil porque las principales decisiones ya están pactadas. Aun así, hay que contar con el tiempo necesario para preparar los documentos, presentar la demanda y obtener la resolución judicial.
En un divorcio contencioso, el proceso puede alargarse considerablemente. Las discrepancias sobre la custodia, la situación económica o el uso de la vivienda pueden requerir pruebas adicionales y más actuaciones judiciales.
Si es necesario establecer medidas urgentes, también puede solicitarse la adopción de medidas provisionales para regular temporalmente cuestiones familiares y económicas mientras se tramita el procedimiento.
Por tanto, antes de fijar una fecha para completar el divorcio, conviene valorar las circunstancias concretas y los tiempos del juzgado competente.
Custodia compartida o exclusiva: ¿cómo se decide?
Una de las cuestiones que más preocupan a los progenitores es cómo se organizará la convivencia con sus hijos.
La custodia compartida supone que ambos progenitores participan en la convivencia y el cuidado cotidiano de los menores conforme a la organización establecida. No implica necesariamente repartir el tiempo al 50 %.
La custodia exclusiva atribuye la guarda cotidiana a uno de los progenitores, mientras que el otro puede mantener un régimen de estancias y comunicación, según las medidas acordadas o establecidas judicialmente.
No existe una solución automática válida para todas las familias. Para decidir, se valoran las circunstancias concretas y, por encima de todo, el interés superior del menor. Entre otros factores, pueden tenerse en cuenta la edad de los hijos, sus necesidades, la disponibilidad de cada progenitor, la organización familiar previa y la capacidad de atender adecuadamente sus cuidados.
También hay que distinguir la custodia de la patria potestad. Esta última comprende las responsabilidades y decisiones importantes sobre los hijos y, por regla general, continúa siendo compartida tras el divorcio, salvo que existan circunstancias que justifiquen otra medida.
La opinión de los menores también puede tenerse en cuenta de acuerdo con su edad y madurez y conforme a las reglas legales aplicables. Escucharlos no significa trasladarles la responsabilidad de decidir entre sus progenitores.
Pensión de alimentos: ¿quién paga los gastos de los hijos?
Ambos progenitores deben contribuir al mantenimiento de sus hijos según sus posibilidades económicas y las necesidades de estos.
La pensión de alimentos es una de las medidas que pueden establecerse en el convenio regulador o en la resolución judicial. Su importe depende de factores como los ingresos de cada progenitor, los gastos ordinarios de los menores y sus circunstancias personales.
La custodia compartida no elimina automáticamente la posibilidad de establecer una pensión. Si existe una diferencia importante de ingresos o las circunstancias lo justifican, puede ser necesario fijar una contribución económica para garantizar que los hijos tengan cubiertas sus necesidades.
Además, conviene diferenciar entre:
- Gastos ordinarios: alimentación, ropa, vivienda, educación y otros gastos habituales.
- Gastos extraordinarios: desembolsos no habituales cuya consideración y reparto dependerán de su naturaleza, necesidad, previsibilidad y de lo acordado o establecido judicialmente.
Por otro lado, cumplir 18 años no extingue automáticamente la pensión de alimentos. Esta puede mantenerse mientras concurran los requisitos legales, por ejemplo, si el hijo todavía no dispone de ingresos propios suficientes y no ha completado su formación por causas que no le sean imputables.
¿Qué ocurre con la vivienda familiar?
La vivienda suele ser otro de los puntos más delicados de un divorcio con hijos.
Si ambos cónyuges viven en la misma casa, será necesario determinar quién podrá utilizarla tras la ruptura. La decisión puede depender de la titularidad del inmueble, de las circunstancias económicas de los progenitores, de las medidas de custodia y, especialmente, de las necesidades de los menores.
Es importante distinguir entre el uso de la vivienda familiar y su propiedad. Que se atribuya el uso a uno de los progenitores no significa, por sí solo, que este pase a ser propietario de toda la vivienda.
También puede ser necesario valorar qué ocurre con la hipoteca, los gastos de mantenimiento y las cargas asociadas al inmueble. Estas cuestiones no siempre se resuelven automáticamente con el divorcio y pueden requerir acuerdos o actuaciones adicionales.
Antes de tomar decisiones sobre vender la casa, cambiar de domicilio o asumir nuevos gastos, conviene revisar las consecuencias jurídicas y económicas de cada opción.
¿Qué conviene preparar antes de iniciar el divorcio?
Tener cierta documentación organizada puede facilitar el asesoramiento y ayudar a valorar las alternativas disponibles.
Antes de acudir a una consulta, puede ser útil reunir:
- Certificado de matrimonio y certificados de nacimiento de los hijos, cuando sean necesarios.
- Información sobre los ingresos de ambos progenitores.
- Documentación de los gastos habituales de los menores.
- Información sobre la vivienda, la hipoteca y otros bienes o deudas relevantes.
- Horarios laborales y datos sobre la organización cotidiana de los cuidados.
- Cualquier acuerdo previo relacionado con los hijos o la economía familiar.
No es necesario tener todas las respuestas antes de pedir asesoramiento. Precisamente, una de las funciones del abogado es ayudarte a identificar qué decisiones debes tomar, qué documentación necesitas y qué opciones se ajustan a tu situación.
Preguntas frecuentes
¿Puedo divorciarme si mi pareja no está de acuerdo?
Sí. En España, uno de los cónyuges puede solicitar el divorcio sin necesitar el consentimiento del otro, siempre que se cumplan los requisitos legales. La falta de acuerdo sobre las medidas familiares puede hacer necesario un procedimiento contencioso.
¿Tengo que esperar tres meses para solicitar el divorcio?
Como regla general, deben haber transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio. No obstante, existen excepciones legales, especialmente cuando se acredita un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad o la integridad moral del cónyuge demandante o de los hijos, entre otros supuestos previstos por la ley.
¿Puede mi hijo decidir con quién quiere vivir?
La opinión del menor puede ser relevante, teniendo en cuenta su edad, madurez y las circunstancias del caso. Sin embargo, no decide automáticamente el resultado: las medidas deben adoptarse atendiendo a su interés superior y conforme al procedimiento legal aplicable.
¿Podemos cambiar las medidas después del divorcio?
Sí. Si se produce una alteración sustancial de las circunstancias, puede solicitarse la modificación de las medidas definitivas. Por ejemplo, puede ser necesario revisar la custodia, las estancias o la pensión de alimentos ante cambios relevantes en las necesidades de los hijos o en la situación de los progenitores.
¿Es obligatorio acudir a juicio si tenemos hijos menores?
No necesariamente hay una vista judicial en todos los casos. Un divorcio de mutuo acuerdo puede tramitarse judicialmente mediante el procedimiento correspondiente, con revisión de las medidas relativas a los menores. Cuando no existe acuerdo, el procedimiento contencioso puede requerir una vista.
Contar con asesoramiento marca la diferencia
Un divorcio con hijos no consiste únicamente en formalizar el fin de un matrimonio. También implica organizar una nueva etapa familiar, establecer responsabilidades y tomar decisiones que pueden tener consecuencias durante años.
Contar con asesoramiento jurídico desde el principio ayuda a comprender las opciones disponibles, preparar acuerdos realistas y evitar que cuestiones importantes queden sin resolver.
En nuestro despacho de abogadas de familia te acompañamos durante el proceso, tanto si buscas alcanzar un acuerdo como si necesitas defender tus intereses en un procedimiento contencioso. Estudiamos tu situación para ayudarte a tomar decisiones informadas y encontrar una solución que tenga en cuenta tus derechos y, especialmente, el bienestar de tus hijos.
Somos Inma y Cristina, abogadas con más de 25 años de experiencia trabajando juntas en Abogadas Asociadas, un despacho cercano y comprometido con las personas. Inma está especializada en derecho civil, familia y sucesiones, y trabaja tanto en el ámbito judicial como en mediación para la resolución de conflictos. Cristina se centra en el área empresarial, financiera y tributaria, asesorando a particulares y empresas en herencias, planificación patrimonial y gestión fiscal. Juntas formamos un equipo complementario que ofrece un asesoramiento jurídico sólido, práctico y personalizado.
por Abogadas Asociadas | Oct 1, 2026 | Sin categoría
Cuando una pareja se separa, la conversación suele girar en torno a los bienes: la casa, el coche, las cuentas. Pero las deudas también se reparten, y a menudo generan más conflicto que el patrimonio. Entender cómo funcionan las deudas en el divorcio es fundamental para evitar sorpresas desagradables después de firmar.
Lo primero: el régimen económico matrimonial
El punto de partida es el régimen económico del matrimonio, porque de él depende casi todo.
Régimen de gananciales
Es el más habitual en España. En este régimen, todo lo adquirido durante el matrimonio —bienes y deudas— pertenece a ambos cónyuges a partes iguales. Las deudas contraídas para atender las necesidades familiares son deudas comunes, independientemente de quién las firmó.
Régimen de separación de bienes
Cada cónyuge es responsable de sus propias deudas. Lo que uno debe, lo debe él solo, salvo que ambos hayan firmado conjuntamente el contrato o el préstamo.
Régimen de participación
Menos frecuente. Funciona como separación de bienes durante el matrimonio y como gananciales al disolverse.
Si no sabes en qué régimen estás, puedes consultarlo en las capitulaciones matrimoniales firmadas ante notario, o comprobarlo en el Registro Civil.
Deudas comunes y deudas privativas
Dentro del régimen de gananciales, hay que distinguir entre deudas comunes y deudas privativas.
Son deudas comunes, entre otras:
- La hipoteca de la vivienda familiar
- Los préstamos para gastos del hogar o de la familia
- Las deudas contraídas por uno de los cónyuges con el consentimiento del otro
- Las deudas generadas en el ejercicio de la potestad doméstica
Son deudas privativas:
- Las contraídas antes del matrimonio
- Las deudas personales sin relación con la vida familiar
- Las originadas por un delito o una conducta exclusivamente personal
La distinción importa porque las deudas comunes se liquidan con el patrimonio ganancial, mientras que las privativas son responsabilidad exclusiva de quien las generó.
Qué pasa con la hipoteca
Es la deuda que más preocupa en la mayoría de los divorcios. Si ambos cónyuges firmaron el préstamo hipotecario, los dos siguen siendo responsables ante el banco aunque el juez atribuya el uso de la vivienda a uno solo de ellos.
El convenio regulador puede establecer que uno de los dos se hace cargo de la hipoteca, pero eso es un acuerdo entre las partes: el banco no está obligado a liberarle al otro de la deuda si no lo aprueba expresamente. Para salir del préstamo, lo habitual es novación hipotecaria —el banco acepta que uno de los dos asume la deuda en solitario— o venta del inmueble y cancelación del préstamo.
Las deudas con terceros: el banco no entiende de divorcios
Este es uno de los puntos que más sorprende. Si ambos firmaron un préstamo, el acreedor —sea un banco, una empresa o un particular— puede reclamar la deuda a cualquiera de los dos, con independencia de lo que diga el convenio de divorcio.
Que el convenio establezca que tu ex se hace cargo de una deuda no te protege frente al banco si él no paga. El banco irá contra quien firmó, y eso incluye a quien el convenio supuestamente eximía. Por eso es fundamental regularizar las deudas con los acreedores durante el proceso de divorcio, no solo entre las partes.
Cómo se liquidan las deudas en la práctica
En el régimen de gananciales, al divorciarse hay que liquidar la sociedad de gananciales: se suman los bienes comunes, se restan las deudas comunes, y el resultado se reparte entre los dos.
Si las deudas superan a los bienes —el pasivo es mayor que el activo—, cada cónyuge responde con su patrimonio privativo de la mitad de esa deuda.
Preguntas frecuentes
¿Puedo negarme a pagar una deuda que firmó solo mi ex?
Depende del régimen y del tipo de deuda. En gananciales, si la deuda es común, ambos responden. Si es privativa, solo responde quien la contrajo.
¿Las deudas anteriores al matrimonio se comparten?
No. Las deudas previas al matrimonio son siempre privativas, aunque luego se haya casado en gananciales.
¿Qué pasa si mi ex acumula deudas justo antes del divorcio?
Si hay indicios de que uno de los cónyuges ha contraído deudas de forma fraudulenta para perjudicar al otro, es posible impugnarlas judicialmente.
Las deudas en el divorcio pesan tanto como los bienes, y a veces más. Ignorarlas o dejarlas para después no las hace desaparecer: las complica. Si estás en medio de una separación, hablar con un abogado especializado en derecho de familia antes de firmar cualquier cosa es la decisión más inteligente que puedes tomar en un momento en el que ya hay suficiente presión encima.
Somos Inma y Cristina, abogadas con más de 25 años de experiencia trabajando juntas en Abogadas Asociadas, un despacho cercano y comprometido con las personas. Inma está especializada en derecho civil, familia y sucesiones, y trabaja tanto en el ámbito judicial como en mediación para la resolución de conflictos. Cristina se centra en el área empresarial, financiera y tributaria, asesorando a particulares y empresas en herencias, planificación patrimonial y gestión fiscal. Juntas formamos un equipo complementario que ofrece un asesoramiento jurídico sólido, práctico y personalizado.
por Abogadas Asociadas | Sep 11, 2026 | Sin categoría
Separarse no tiene por qué ser sinónimo de guerra. Cuando hay hijos de por medio, propiedades compartidas o simplemente años de vida en común, la forma en que se gestiona la ruptura importa tanto como la ruptura en sí. La mediación familiar es una alternativa al conflicto judicial que cada vez más familias eligen, y que en muchos casos marca la diferencia.
Qué es la mediación familiar
La mediación familiar es un proceso en el que un profesional neutral —el mediador— ayuda a las partes a llegar a acuerdos por sí mismas. No decide, no juzga, no da la razón a nadie. Su función es facilitar la comunicación, identificar los intereses de cada uno y guiar la conversación hacia soluciones que ambas partes puedan aceptar.
Es voluntaria: nadie puede ser obligado a mediar. Y es confidencial: lo que se habla en las sesiones no puede usarse en un proceso judicial posterior.
El mediador debe estar acreditado. En España, la mediación está regulada por la Ley 5/2012 de mediación en asuntos civiles y mercantiles, y muchas comunidades autónomas tienen además su propia normativa en materia de familia.
En qué situaciones puede ayudar
La mediación familiar no es solo para divorcios. Puede ser útil en muchos contextos: separación o divorcio, modificación de acuerdos previos cuando las circunstancias han cambiado, desacuerdos entre progenitores sobre la educación o la salud de los hijos, y conflictos entre otros miembros de la familia como herencias o el cuidado de personas mayores.
Qué ventajas tiene frente al juicio
La diferencia más evidente es el tiempo. Un proceso judicial contencioso puede durar entre uno y dos años. La mediación, si hay voluntad de las dos partes, puede resolverse en semanas o pocos meses.
El coste también es menor. Los honorarios del mediador se comparten entre las dos partes y algunas comunidades autónomas ofrecen servicios de mediación familiar gratuitos o subvencionados.
Pero quizás la ventaja más importante es otra: los acuerdos alcanzados en mediación tienen más probabilidades de cumplirse. Cuando las personas han llegado a un acuerdo por sí mismas, en lugar de tener una sentencia impuesta, la implicación es mayor y el conflicto posterior, menor.
Cuándo merece la pena intentarlo
La mediación funciona mejor cuando ambas partes tienen voluntad real de llegar a un acuerdo, aunque estén en conflicto. No hace falta llevarse bien: hace falta estar dispuesto a escuchar y a ceder en algo.
Merece especialmente la pena cuando hay hijos menores y la relación entre los padres va a continuar durante años, cuando el nivel de conflicto es alto pero no hay situaciones de violencia, o cuando ambas partes quieren evitar un proceso largo y costoso.
Cuándo no es adecuada
La mediación no es apropiada en todos los casos. Está expresamente desaconsejada —y en muchos supuestos prohibida— en situaciones de violencia de género o doméstica, donde no existe el equilibrio entre las partes que el proceso requiere. Tampoco funciona si hay un desequilibrio de poder muy marcado, o si una de las partes actúa de mala fe sin intención real de llegar a ningún acuerdo.
Qué valor legal tienen los acuerdos
Los acuerdos de mediación no tienen valor legal por sí solos. En el caso de una separación o divorcio, se recogen en un convenio regulador que se presenta ante el juzgado para su aprobación. A partir de ese momento, tienen la misma validez que cualquier resolución judicial.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas sesiones son necesarias?
Depende de la complejidad del caso y del nivel de conflicto. Lo habitual es entre tres y ocho sesiones, aunque algunos procesos se resuelven antes y otros requieren más tiempo.
¿Es necesario tener abogado durante la mediación?
No es obligatorio durante el proceso, pero sí es recomendable contar con asesoramiento legal para revisar los acuerdos antes de firmarlos y presentarlos al juzgado.
¿Puede el mediador tomar partido por una de las partes?
No. El mediador tiene la obligación de mantener la neutralidad en todo momento. Si en algún momento pierde esa imparcialidad, debe abandonar el proceso.
¿Qué pasa si no se llega a ningún acuerdo?
La mediación se cierra sin acuerdo y las partes pueden acudir a la vía judicial. La confidencialidad del proceso garantiza que nada de lo hablado pueda usarse en el juicio posterior.
La mediación familiar no es la solución para todo, pero en los casos en que es viable, suele ser la mejor opción. Menos desgaste, menos coste y acuerdos más duraderos. Antes de iniciar un proceso judicial, siempre vale la pena valorarla.
Somos Inma y Cristina, abogadas con más de 25 años de experiencia trabajando juntas en Abogadas Asociadas, un despacho cercano y comprometido con las personas. Inma está especializada en derecho civil, familia y sucesiones, y trabaja tanto en el ámbito judicial como en mediación para la resolución de conflictos. Cristina se centra en el área empresarial, financiera y tributaria, asesorando a particulares y empresas en herencias, planificación patrimonial y gestión fiscal. Juntas formamos un equipo complementario que ofrece un asesoramiento jurídico sólido, práctico y personalizado.
por Abogadas Asociadas | Sep 2, 2026 | Sin categoría
Aunque no es una medida frecuente, los jueces pueden retirar la custodia de un hijo cuando consideran que el menor está en riesgo. No es un castigo hacia el progenitor: es una medida de protección. Y entender cuándo ocurre, cómo se solicita y si tiene vuelta atrás es importante tanto si estás pensando en pedirlo como si temes que te lo pidan a ti.
Qué significa que te retiren la custodia
Retirar la custodia implica que el progenitor que la tenía deja de tenerla. El juez puede otorgársela en exclusiva al otro, modificar el régimen existente, o en casos extremos, suspender la custodia de ambos y derivar al menor a un recurso de protección.
Conviene distinguir dos conceptos que se confunden con frecuencia. La custodia hace referencia a la convivencia diaria con el hijo y puede modificarse con relativa frecuencia. La patria potestad es el conjunto de derechos y responsabilidades sobre el menor —educación, salud, residencia— y su retirada es una medida mucho más excepcional y grave.
Motivos por los que un juez puede retirar la custodia
El criterio que guía siempre la decisión es el interés superior del menor. Si la situación en la que vive el hijo con ese progenitor le perjudica, el juez puede actuar. Los motivos más habituales son:
Maltrato o abuso
Es el motivo más grave y el que genera una respuesta más inmediata. Si hay indicios o pruebas de maltrato físico, psicológico o abuso sexual, el juez puede retirar la custodia de forma cautelar mientras se investiga, y de forma definitiva si se confirma.
Negligencia grave
No atender las necesidades básicas del menor —alimentación, higiene, asistencia médica, escolarización— puede ser motivo suficiente para una retirada de custodia.
Consumo de sustancias
Un problema grave de alcohol o drogas que afecte a la capacidad real de cuidar al hijo es un factor de riesgo que el juez puede considerar determinante.
Alienación parental
Cuando un progenitor manipula sistemáticamente al hijo para que rechace al otro, los tribunales pueden valorarlo negativamente y modificar la custodia. Es un terreno delicado y no siempre fácil de probar, pero cada vez más reconocido judicialmente.
Incumplimiento reiterado del régimen de visitas
Si el progenitor custodio impide de forma sistemática y sin justificación que el otro ejerza su derecho de visita, puede ser motivo para una modificación.
Cambio de circunstancias relevante
Una mudanza no comunicada, un entorno perjudicial para el menor o cualquier cambio significativo que afecte negativamente al hijo puede motivar una revisión judicial.
Quién puede solicitarlo y cómo
La retirada de custodia puede pedirla el otro progenitor, el Ministerio Fiscal o los servicios sociales en situaciones de desamparo. El juez también puede actuar de oficio si detecta una situación de riesgo durante un procedimiento.
El proceso habitual es una demanda de modificación de medidas. Quien la presenta debe acreditar el cambio de circunstancias que la justifica. El juez puede ordenar informes psicosociales, escuchar al menor si tiene edad suficiente y adoptar medidas cautelares inmediatas si hay riesgo urgente.
¿Se puede recuperar la custodia?
Sí. La retirada no tiene por qué ser definitiva. Si el progenitor que la perdió demuestra que ha cambiado la situación que motivó la decisión —ha superado una adicción, ha recibido tratamiento, ha mejorado sus condiciones de vida—, puede solicitar una revisión ante el juzgado.
El juez valorará si las circunstancias han cambiado de forma real y estable, y si recuperar la custodia beneficia al menor. En algunos casos se establece un régimen progresivo: primero visitas supervisadas, luego visitas normales y, si todo va bien, recuperación gradual de la custodia.
☑︎ Lo que hay que tener claro
Quitar la custodia a un progenitor no es una herramienta para resolver conflictos entre adultos. Es una medida de protección para el menor, y los jueces no la aplican a la ligera. Quien la solicita debe poder acreditarla con pruebas concretas.
Si crees que tu hijo está en una situación de riesgo, o si te enfrentas a una demanda de este tipo, contar con un abogado especializado en derecho de familia no es opcional: es el primer paso.
Somos Inma y Cristina, abogadas con más de 25 años de experiencia trabajando juntas en Abogadas Asociadas, un despacho cercano y comprometido con las personas. Inma está especializada en derecho civil, familia y sucesiones, y trabaja tanto en el ámbito judicial como en mediación para la resolución de conflictos. Cristina se centra en el área empresarial, financiera y tributaria, asesorando a particulares y empresas en herencias, planificación patrimonial y gestión fiscal. Juntas formamos un equipo complementario que ofrece un asesoramiento jurídico sólido, práctico y personalizado.
por Abogadas Asociadas | Ago 19, 2026 | Sin categoría
Llevas semanas —o meses— esperando un ingreso que no llega. La pensión de alimentos está fijada por sentencia o convenio, pero tu ex sencillamente no paga. Es una situación más frecuente de lo que debería ser, y tiene solución legal. Aquí te explicamos qué puedes hacer y cómo funciona el proceso.
Primero: confirma que hay un impago real
Antes de iniciar cualquier acción, conviene tener claro que el impago es efectivo y documentado. Guarda los extractos bancarios que demuestren que el ingreso no se ha producido, y anota las fechas. Esa documentación será útil en cualquier trámite posterior.
Si ha habido un retraso puntual y tu ex te ha comunicado una dificultad temporal, puedes valorar si esperar o actuar. Pero si el impago es reiterado o no hay ninguna explicación, lo más recomendable es actuar cuanto antes.
Qué opciones tienes
- Reclamación por vía civil: ejecución de sentencia
Si la pensión está fijada en una sentencia judicial o en un convenio regulador aprobado por el juez, puedes solicitar la ejecución forzosa de esa resolución. Es el mecanismo más habitual y el más directo.
Tu abogado presenta una demanda de ejecución ante el mismo juzgado que dictó la sentencia. El juez puede ordenar:
- Embargo de la nómina: se retiene directamente una parte del salario de tu ex y se te transfiere a ti.
- Embargo de cuentas bancarias: si tiene saldo, se bloquea y se destina al pago de la deuda.
- Embargo de bienes: vehículos, propiedades u otros activos pueden ser embargados para saldar la deuda acumulada.
La deuda no desaparece con el tiempo. Las pensiones impagadas se acumulan y pueden reclamarse todas, no solo las más recientes.
- Denuncia penal por abandono de familia
El impago de la pensión de alimentos es un delito. El artículo 227 del Código Penal establece que dejar de pagar durante dos meses consecutivos o cuatro meses no consecutivos en el plazo de dos años puede acarrear una pena de prisión de tres meses a un año, o multa.
La denuncia penal no sustituye a la vía civil, pero puede ejercerse al mismo tiempo. En muchos casos, la presión de un proceso penal impulsa al deudor a ponerse al día.
Para que prospere, hay que acreditar que el impago es voluntario: es decir, que tu ex tiene capacidad económica para pagar y ha decidido no hacerlo. Si alega que no puede pagar, el proceso se complica, aunque no se cierra.
¿Y si dice que no tiene dinero?
Es el argumento más frecuente. Si tu ex alega dificultades económicas reales, la vía legal que le corresponde es solicitar una modificación de la pensión ante el juzgado, no dejar de pagar unilateralmente.
Mientras no haya una resolución judicial que modifique la pensión, la obligación de pago sigue vigente. El impago no está justificado por las dificultades económicas, salvo que un juez lo haya reconocido expresamente.
Si sospechas que oculta ingresos o patrimonio, tu abogado puede solicitar al juzgado que investigue su situación económica real: declaraciones de la renta, movimientos bancarios, bienes registrados.
El Fondo de Garantía del Pago de Alimentos
España cuenta con un Fondo de Garantía del Pago de Alimentos para situaciones de impago. Si se cumplen los requisitos, el Estado adelanta el pago de la pensión mientras se tramita la reclamación.
Los requisitos principales son:
- Que la pensión esté fijada judicialmente
- Que los hijos sean menores de 18 años
- Que los ingresos del progenitor custodio no superen cierto límite
- Que haya una resolución judicial que declare el impago o que el proceso de ejecución esté en marcha
El importe máximo que cubre es de 100 euros mensuales por hijo, hasta un máximo de 600 euros al mes. Es una cantidad limitada, pero puede ser un alivio mientras se resuelve la situación.
Qué hacer en la práctica
Si tu ex no está pagando la pensión, los pasos recomendables son:
- Documenta el impago con extractos bancarios y fechas concretas.
- Contacta con tu abogado para valorar la vía más adecuada según tu situación.
- Inicia la ejecución forzosa si la pensión está fijada judicialmente.
- Valora la denuncia penal si el impago es reiterado y claramente voluntario.
- Solicita el Fondo de Garantía si cumples los requisitos y necesitas un ingreso mientras se resuelve.
El impago de la pensión alimenticia no es solo un problema económico. Afecta directamente a los hijos y tiene consecuencias legales serias para quien no paga. La ley ofrece herramientas para actuar. Usarlas es un derecho.
Somos Inma y Cristina, abogadas con más de 25 años de experiencia trabajando juntas en Abogadas Asociadas, un despacho cercano y comprometido con las personas. Inma está especializada en derecho civil, familia y sucesiones, y trabaja tanto en el ámbito judicial como en mediación para la resolución de conflictos. Cristina se centra en el área empresarial, financiera y tributaria, asesorando a particulares y empresas en herencias, planificación patrimonial y gestión fiscal. Juntas formamos un equipo complementario que ofrece un asesoramiento jurídico sólido, práctico y personalizado.
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