Contrato comercial: qué es y para qué sirve

Un contrato es un acuerdo legal, ya sea oral o escrito, que vincula a dos o más partes con capacidad jurídica. Sin embargo, existen muchos tipos de contratos en función del objetivo que tienen las partes. Entre estas opciones, encontramos el contrato comercial. Veamos en qué consiste, cuáles son sus características y qué sucede si alguna de las partes incumple el contrato.

¿Qué es un contrato comercial?

Un contrato comercial es un acuerdo formal en el que dos o más partes, ya sean personas físicas o jurídicas, se comprometen a realizar una transacción económica con objetivos comerciales. Dicho de otro modo, un contrato comercial regula las relaciones entre los empresarios y empresas.

Este tipo de contratos se emplean cuando se produce un intercambio de bienes, servicios o derechos que generan beneficios económicos o influyen en la actividad del negocio de las partes implicadas.

Pero, ¿qué ocurre si una de las partes incumple el contrato?

Cuando una de las partes no cumple con alguno de los términos que establece el acuerdo, esta concurrirá en el incumplimiento esencial del contrato y estará obligada a pagar los daños. No obstante, alguna de las partes debe sufrir daños reales para iniciar una demanda frente al tribunal. Sea como sea, el tribunal defenderá el contrato legalmente vinculante, salvo que sea ilegal o fraudulento, contrario a la política pública o esté redactado de forma incorrecta.

Un contrato comercial es un acuerdo complejo en el que pueden surgir muchos imprevistos. Por esta razón, siempre conviene contar con un equipo de abogadas que pueda asesorarte correctamente.

Características de un contrato comercial

En España, los contratos comerciales están regulados por el Código de Comercio, y se caracterizan por los siguientes elementos:

  • Objeto comercial o mercantil. El contrato debe tener como fin una actividad comercial o económica que genere lucro, como la compraventa de productos, la prestación de servicios o la distribución de mercancías.
  • Libertad de pacto. Las partes del contrato tienen cierta flexibilidad para establecer los términos y las condiciones del acuerdo.
  • Carácter bilateral o multilateral. Los contratos comerciales implican a dos o más partes y todas ellas tienen obligaciones que deben cumplir de acuerdo con los términos que se han negociado.
  • Ámbito empresarial. Este tipo de contratos se emplean entre comerciantes, empresas, autónomos u organizaciones que realizan actividades económicas regulares.
  • Formalidad y copia. Aunque no siempre requieren estar formalizados por escrito —ya que, en algunos casos, pueden ser verbales—, se recomienda documentar formalmente los acuerdos para evitar malentendidos y facilitar la prueba de su existencia en caso de necesidad.

Tipos de contratos comerciales

Cada tipo de contrato comercial tiene sus particularidades y está pensado para cubrir las diferentes necesidades de las empresas, asegurando la claridad en la relación comercial y el cumplimiento de los términos del acuerdo. Como hemos visto, estos contratos suelen formalizarse por escrito. Sin embargo, en algunos casos, pueden tener validez verbal. Esto dependerá del tipo de transacción.

Algunos de los contratos comerciales más habituales son:

  • Contrato de compraventa. Regula la transferencia de la propiedad de una cosa o derecho entre un vendedor y un comprador. Es uno de los acuerdos más importantes en el derecho privado y está regulado por el Código Civil y el Código de Comercio.
  • Contrato de suministro. En este contrato, el proveedor se compromete a proporcionar regularmente bienes o servicios al cliente, generalmente en cantidades y fechas previamente acordadas.
  • Contrato de agencia. Es aquel contrato en el que una persona física o jurídica actúa en nombre de una empresa o persona para promocionar y vender sus productos o servicios. A cambio, recibe una comisión.
  • Contrato de distribución. Se trata de un tipo de contrato comercial en el que un distribuidor comercializa los productos o servicios de un producto o proveedor. Para ello, el distribuidor pone a disposición de la otra parte su red comercial durante un periodo de tiempo determinado.
  • Contrato de franquicia. A través de este contrato, una empresa franquiciadora cede el derecho de explotar una marca, producto o sistema de negocio a otra persona física o jurídica.
  • Contrato de leasing. Permite a una empresa usar un bien —como maquinaria o equipos de tecnología— mediante el pago de unas cuotas. Este tipo de acuerdo ofrece la opción de compra al finalizar el contrato.
  • Contrato de transporte. Regula el traslado de bienes de un lugar a otro, y puede involucrar transporte terrestre, marítimo o aéreo. En él se especifican las responsabilidades y el precio del servicio.
  • Contrato de préstamo mercantil. Es aquel mediante el que un prestamista cede la propiedad de una cantidad de dinero o bienes fungibles a otra persona —llamada prestatario— a cambio de un bien de la misma calidad o su equivalente en forma de dinero.
  • Contrato de fianza mercantil. Una persona o empresa garantiza el cumplimiento de las obligaciones de un tercero. Es un tipo de contrato habitual en el ámbito comercial para asegurar transacciones o créditos.

En definitiva, un contrato comercial tiene el objetivo de garantizar que se cumplen, desde la claridad y la seguridad, los términos de una transacción económica. No obstante, estamos ante un acuerdo complejo que, a menudo, requiere la supervisión de profesionales expertos en el sector. Así que si necesitas asesoramiento o un modelo de contrato comercial, desde Abogadas Asociadas te invitamos a contactar con nosotras.