Un divorcio ya implica tomar decisiones importantes, pero cuando hay hijos en común surgen muchas más preguntas: ¿con quién vivirán?, ¿cómo se organizarán las vacaciones?, ¿quién pagará sus gastos? o ¿qué ocurre con la vivienda familiar?
Si estás pensando en divorciarte, conocer los pasos del procedimiento y las decisiones que tendrás que tomar puede ayudarte a afrontar el proceso con más tranquilidad. No se trata solo de poner fin al matrimonio, sino de establecer una nueva organización familiar que tenga en cuenta las necesidades de todos, especialmente las de los menores.
En esta guía te explicamos cómo funciona un divorcio con hijos en España, cuánto puede durar y qué aspectos conviene preparar antes de iniciar el procedimiento.
¿Qué implica divorciarse cuando hay hijos?
El divorcio disuelve legalmente el matrimonio, pero no pone fin a las responsabilidades de los progenitores respecto a sus hijos. Ambos deben seguir atendiendo sus necesidades y tomando las decisiones que les correspondan.
Por eso, además de solicitar el divorcio, es necesario regular cuestiones como:
- La guarda y custodia: cómo se organizará la convivencia de los hijos con cada progenitor.
- El régimen de visitas y estancias: cuándo estarán con el progenitor con quien no convivan habitualmente, si corresponde establecerlo.
- La patria potestad: quién toma las decisiones importantes relacionadas con su educación, salud y bienestar.
- La pensión de alimentos: cómo contribuirá cada progenitor a los gastos de los hijos.
- El uso de la vivienda familiar: quién podrá seguir viviendo en ella, teniendo en cuenta las circunstancias del caso.
- Las vacaciones y fechas especiales: cómo se repartirán los periodos vacacionales, los cumpleaños y otras celebraciones.
Estas cuestiones suelen recogerse en el convenio regulador cuando existe acuerdo entre los progenitores. Si no lo hay, será el juzgado quien determine las medidas correspondientes.
¿Cuáles son los pasos para divorciarse con hijos?
El procedimiento depende, principalmente, de si ambos cónyuges están de acuerdo con las condiciones del divorcio.
1. Divorcio de mutuo acuerdo
Cuando ambos cónyuges están de acuerdo en divorciarse y en las medidas que regularán la situación familiar, pueden tramitar un divorcio de mutuo acuerdo.
Estos son los pasos habituales:
1. Buscar asesoramiento legal. Un abogado puede explicar las opciones disponibles y ayudar a preparar una propuesta que tenga en cuenta las necesidades de los hijos y la situación económica de ambos progenitores.
2. Preparar el convenio regulador. Es el documento que recoge los acuerdos sobre custodia, estancias, pensión de alimentos, vivienda y demás cuestiones aplicables. Debe ser suficientemente claro para evitar conflictos posteriores.
3. Presentar la demanda de divorcio. Se presenta ante el juzgado competente junto con la documentación necesaria y la propuesta de convenio.
4. Ratificar el acuerdo y revisar las medidas. Los cónyuges deberán confirmar su voluntad de divorciarse y, cuando haya hijos menores, las medidas serán examinadas para comprobar que respetan su interés superior. También intervendrá el Ministerio Fiscal cuando legalmente corresponda.
5. Obtener la resolución judicial. Si se cumplen los requisitos y las medidas son aprobadas, el procedimiento finalizará con la resolución correspondiente.
En los divorcios de mutuo acuerdo, los cónyuges pueden compartir abogado y procurador cuando legalmente proceda.
2. Divorcio contencioso
Si uno de los cónyuges quiere divorciarse, pero no existe acuerdo sobre la custodia, la pensión, la vivienda u otras medidas, será necesario acudir a un procedimiento contencioso.
En este caso, el proceso suele incluir:
- La presentación de la demanda por uno de los cónyuges.
- La contestación de la otra parte.
- La aportación de documentos y pruebas.
- La celebración de una vista, cuando corresponda.
- La resolución judicial que establece las medidas aplicables.
Cada parte debe contar con su propia defensa y representación procesal, en los términos exigidos por la ley.
Aunque no exista acuerdo inicial, durante el procedimiento todavía es posible alcanzar acuerdos sobre algunas o todas las medidas. Si se logra, pueden evitarse determinadas controversias y facilitarse la resolución del conflicto.
¿Cuánto tarda un divorcio con hijos?
No existe un plazo único para todos los divorcios. La duración depende de la complejidad del caso, de si hay acuerdo entre los cónyuges, de la documentación necesaria y de la carga de trabajo del juzgado.
En un divorcio de mutuo acuerdo, el procedimiento suele ser más ágil porque las principales decisiones ya están pactadas. Aun así, hay que contar con el tiempo necesario para preparar los documentos, presentar la demanda y obtener la resolución judicial.
En un divorcio contencioso, el proceso puede alargarse considerablemente. Las discrepancias sobre la custodia, la situación económica o el uso de la vivienda pueden requerir pruebas adicionales y más actuaciones judiciales.
Si es necesario establecer medidas urgentes, también puede solicitarse la adopción de medidas provisionales para regular temporalmente cuestiones familiares y económicas mientras se tramita el procedimiento.
Por tanto, antes de fijar una fecha para completar el divorcio, conviene valorar las circunstancias concretas y los tiempos del juzgado competente.
Custodia compartida o exclusiva: ¿cómo se decide?
Una de las cuestiones que más preocupan a los progenitores es cómo se organizará la convivencia con sus hijos.
La custodia compartida supone que ambos progenitores participan en la convivencia y el cuidado cotidiano de los menores conforme a la organización establecida. No implica necesariamente repartir el tiempo al 50 %.
La custodia exclusiva atribuye la guarda cotidiana a uno de los progenitores, mientras que el otro puede mantener un régimen de estancias y comunicación, según las medidas acordadas o establecidas judicialmente.
No existe una solución automática válida para todas las familias. Para decidir, se valoran las circunstancias concretas y, por encima de todo, el interés superior del menor. Entre otros factores, pueden tenerse en cuenta la edad de los hijos, sus necesidades, la disponibilidad de cada progenitor, la organización familiar previa y la capacidad de atender adecuadamente sus cuidados.
También hay que distinguir la custodia de la patria potestad. Esta última comprende las responsabilidades y decisiones importantes sobre los hijos y, por regla general, continúa siendo compartida tras el divorcio, salvo que existan circunstancias que justifiquen otra medida.
La opinión de los menores también puede tenerse en cuenta de acuerdo con su edad y madurez y conforme a las reglas legales aplicables. Escucharlos no significa trasladarles la responsabilidad de decidir entre sus progenitores.
Pensión de alimentos: ¿quién paga los gastos de los hijos?
Ambos progenitores deben contribuir al mantenimiento de sus hijos según sus posibilidades económicas y las necesidades de estos.
La pensión de alimentos es una de las medidas que pueden establecerse en el convenio regulador o en la resolución judicial. Su importe depende de factores como los ingresos de cada progenitor, los gastos ordinarios de los menores y sus circunstancias personales.
La custodia compartida no elimina automáticamente la posibilidad de establecer una pensión. Si existe una diferencia importante de ingresos o las circunstancias lo justifican, puede ser necesario fijar una contribución económica para garantizar que los hijos tengan cubiertas sus necesidades.
Además, conviene diferenciar entre:
- Gastos ordinarios: alimentación, ropa, vivienda, educación y otros gastos habituales.
- Gastos extraordinarios: desembolsos no habituales cuya consideración y reparto dependerán de su naturaleza, necesidad, previsibilidad y de lo acordado o establecido judicialmente.
Por otro lado, cumplir 18 años no extingue automáticamente la pensión de alimentos. Esta puede mantenerse mientras concurran los requisitos legales, por ejemplo, si el hijo todavía no dispone de ingresos propios suficientes y no ha completado su formación por causas que no le sean imputables.
¿Qué ocurre con la vivienda familiar?
La vivienda suele ser otro de los puntos más delicados de un divorcio con hijos.
Si ambos cónyuges viven en la misma casa, será necesario determinar quién podrá utilizarla tras la ruptura. La decisión puede depender de la titularidad del inmueble, de las circunstancias económicas de los progenitores, de las medidas de custodia y, especialmente, de las necesidades de los menores.
Es importante distinguir entre el uso de la vivienda familiar y su propiedad. Que se atribuya el uso a uno de los progenitores no significa, por sí solo, que este pase a ser propietario de toda la vivienda.
También puede ser necesario valorar qué ocurre con la hipoteca, los gastos de mantenimiento y las cargas asociadas al inmueble. Estas cuestiones no siempre se resuelven automáticamente con el divorcio y pueden requerir acuerdos o actuaciones adicionales.
Antes de tomar decisiones sobre vender la casa, cambiar de domicilio o asumir nuevos gastos, conviene revisar las consecuencias jurídicas y económicas de cada opción.
¿Qué conviene preparar antes de iniciar el divorcio?
Tener cierta documentación organizada puede facilitar el asesoramiento y ayudar a valorar las alternativas disponibles.
Antes de acudir a una consulta, puede ser útil reunir:
- Certificado de matrimonio y certificados de nacimiento de los hijos, cuando sean necesarios.
- Información sobre los ingresos de ambos progenitores.
- Documentación de los gastos habituales de los menores.
- Información sobre la vivienda, la hipoteca y otros bienes o deudas relevantes.
- Horarios laborales y datos sobre la organización cotidiana de los cuidados.
- Cualquier acuerdo previo relacionado con los hijos o la economía familiar.
No es necesario tener todas las respuestas antes de pedir asesoramiento. Precisamente, una de las funciones del abogado es ayudarte a identificar qué decisiones debes tomar, qué documentación necesitas y qué opciones se ajustan a tu situación.
Preguntas frecuentes
¿Puedo divorciarme si mi pareja no está de acuerdo?
Sí. En España, uno de los cónyuges puede solicitar el divorcio sin necesitar el consentimiento del otro, siempre que se cumplan los requisitos legales. La falta de acuerdo sobre las medidas familiares puede hacer necesario un procedimiento contencioso.
¿Tengo que esperar tres meses para solicitar el divorcio?
Como regla general, deben haber transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio. No obstante, existen excepciones legales, especialmente cuando se acredita un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad o la integridad moral del cónyuge demandante o de los hijos, entre otros supuestos previstos por la ley.
¿Puede mi hijo decidir con quién quiere vivir?
La opinión del menor puede ser relevante, teniendo en cuenta su edad, madurez y las circunstancias del caso. Sin embargo, no decide automáticamente el resultado: las medidas deben adoptarse atendiendo a su interés superior y conforme al procedimiento legal aplicable.
¿Podemos cambiar las medidas después del divorcio?
Sí. Si se produce una alteración sustancial de las circunstancias, puede solicitarse la modificación de las medidas definitivas. Por ejemplo, puede ser necesario revisar la custodia, las estancias o la pensión de alimentos ante cambios relevantes en las necesidades de los hijos o en la situación de los progenitores.
¿Es obligatorio acudir a juicio si tenemos hijos menores?
No necesariamente hay una vista judicial en todos los casos. Un divorcio de mutuo acuerdo puede tramitarse judicialmente mediante el procedimiento correspondiente, con revisión de las medidas relativas a los menores. Cuando no existe acuerdo, el procedimiento contencioso puede requerir una vista.
Contar con asesoramiento marca la diferencia
Un divorcio con hijos no consiste únicamente en formalizar el fin de un matrimonio. También implica organizar una nueva etapa familiar, establecer responsabilidades y tomar decisiones que pueden tener consecuencias durante años.
Contar con asesoramiento jurídico desde el principio ayuda a comprender las opciones disponibles, preparar acuerdos realistas y evitar que cuestiones importantes queden sin resolver.
En nuestro despacho de abogadas de familia te acompañamos durante el proceso, tanto si buscas alcanzar un acuerdo como si necesitas defender tus intereses en un procedimiento contencioso. Estudiamos tu situación para ayudarte a tomar decisiones informadas y encontrar una solución que tenga en cuenta tus derechos y, especialmente, el bienestar de tus hijos.

Somos Inma y Cristina, abogadas con más de 25 años de experiencia trabajando juntas en Abogadas Asociadas, un despacho cercano y comprometido con las personas. Inma está especializada en derecho civil, familia y sucesiones, y trabaja tanto en el ámbito judicial como en mediación para la resolución de conflictos. Cristina se centra en el área empresarial, financiera y tributaria, asesorando a particulares y empresas en herencias, planificación patrimonial y gestión fiscal. Juntas formamos un equipo complementario que ofrece un asesoramiento jurídico sólido, práctico y personalizado.
