Los bienes gananciales en un divorcio, ¿qué sucede con ellos?

Los bienes gananciales en un divorcio pueden generar muchas disputas, ya que todo aquello que se ha comprado o invertido durante el matrimonio debe repartirse. Sin embargo, existen muchas dudas sobre qué son realmente los gananciales, qué bienes no se pueden repartir y cómo esto se lleva a cabo. A continuación, te lo explicamos.

¿Qué son los bienes gananciales?

Para definir qué son los bienes gananciales debemos recurrir al artículo 1344 del Código Civil. En este se deja claro que este tipo de bienes son aquellos comunes a los cónyuges, independientemente de que los hayan adquirido uno u otro. Por ejemplo, si en el matrimonio uno de sus miembros compra una vivienda, esta se considerará un bien ganancial. Por lo tanto, en caso de divorcio, deberá repartirse por la mitad.

Ahora bien, es importante saber que hay bienes que no son gananciales. A estos se les conoce como privativos y pertenecen a un cónyuge en exclusiva. Pueden ser propiedades que le pertenecían antes de que se celebrase el matrimonio o aquellos que ha recibido producto de una herencia. Este tipo de bienes no se reparten en ningún caso. 

La repartición de los bienes gananciales en un divorcio

La repartición de los bienes gananciales en un divorcio debe producirse para romper el vínculo definitivamente y que se establezca un reparto óptimo y justo sobre todas las propiedades que se consideran gananciales. Esto se resuelve de dos maneras:

  • Según acuerdo de los cónyuges: la liquidación de los bienes gananciales en un divorcio es fácil cuando este es amistoso. Así, ambos miembros se pondrán de acuerdo sobre el reparto tal y como lo deseen. Por ejemplo, si hay dos viviendas, podrán decidir quién se queda con cual de ellas. Y, en el caso de que haya un terreno edificable y un inmueble, sucederá exactamente lo mismo en base a los intereses que tenga cada persona. Es una etapa de negociación amistosa.
  • Según resolución judicial: cuando existen discrepancias entre los cónyuges o no hay un acuerdo sobre la liquidación de los bienes gananciales en un divorcio, entonces, será el juez el que tomará la decisión sobre la repartición. Esta se realizará de manera equitativa, de forma que cada cónyuge reciba lo mismo. Este proceso es mucho más largo y caro, por lo que hay que tenerlo presente.

¿Qué ocurre en una separación?

Contrariamente a un divorcio, una separación no supone la disolución completa del vínculo entre los cónyuges. Por lo tanto, lo habitual es que los bienes no se liquiden hasta que haya una intención clara de no recuperar la convivencia y de disolver por completo el vínculo con un divorcio. Sin embargo, sí es posible liquidar los bienes gananciales en una separación si así lo deciden los cónyuges. No es necesario tener que esperar al divorcio. 

¿Hay un plazo para repartir los bienes gananciales?

La separación de los bienes gananciales en un divorcio no dispone de ningún plazo. De hecho, los cónyuges pueden divorciarse sin necesidad de liquidar los gananciales hasta que deseen resolver esta parte de su separación. Mientras no liquidan los bienes, todo lo que hayan adquirido bajo el matrimonio continuará siendo parte de los dos.  

Los bienes gananciales en un divorcio suelen ser motivo de discusión y confrontaciones, puesto que no siempre es posible llegar a un acuerdo. Por eso, algunas parejas eligen la separación de bienes antes de contraer matrimonio, para que cada uno de sus miembros pueda disponer de sus bienes de manera independiente, gestionándolos y evitando los problemas de repartición que pueden aparecer si se disuelve el vínculo matrimonial.
Si necesitas ayuda con los bienes gananciales en un divorcio, tienes dudas o no sabes por dónde empezar, ponte en contacto con nosotros. En Abogadas Asociadas estaremos encantadas de poder ayudarte a que este proceso sea lo más sencillo posible para ti.